




Casa Rivera
Caso Ficticio
(Ejemplo demostrativo)
Rediseño completo de identidad, carta y aplicación física.
Punto de partida:
Problema:
La comida funcionaba, pero la imagen no acompañaba. El logo perdía fuerza en pequeño y no tenía presencia clara en la fachada. La carta resultaba correcta en contenido, pero costaba encontrar rápido los precios y los apartados no estaban bien jerarquizados. Cada pieza parecía hecha por separado y el menú del día cambiaba sin una estructura fija.
El resultado no era un problema “estético”, sino práctico: menos claridad, menos coherencia y una menor percepción de profesionalidad en algo tan básico como leer la carta y decidir qué pedir.
Lotogtipo:
Local:


Cartas
Primer Ajuste:
El escudo original no se eliminó. Se refinó.
Se simplificaron detalles, se equilibraron proporciones y se corrigieron grosores para que funcionara mejor en impresión y fachada.
La forma se mantuvo. La ejecución mejoró.
El objetivo no era modernizarlo, sino hacerlo más sólido y legible.

Segundo Ajuste:
Se reorganizó la tipografía. El nombre pasó a tener más presencia y jerarquía clara. Se eliminaron combinaciones incoherentes y se optó por una serif clásica más estable, acorde al carácter tradicional del restaurante.


Tercer Ajuste:
Se redefinió la estructura de la carta. Antes estaba saturada y sin orden claro. Ahora los bloques están jerarquizados, los precios alineados y el recorrido visual es natural.

Cuarto Ajuste:
Se rediseñó el menú del día. Antes parecía un documento improvisado, difícil de actualizar y poco coherente con el resto de la imagen. Se creó una plantilla clara, fácil de modificar cada semana y alineada visualmente con la nueva identidad.
Quinto Ajuste:
Sexto Ajuste:
Carta, menú del día, fachada y tarjetas de visita comparten ahora los mismos colores, proporciones y criterios de composición. La marca deja de parecer improvisada y pasa a sentirse coherente en todos los puntos de contacto. Ya no es “cada cosa hecha en un momento distinto”, sino un conjunto sólido y reconocible.
Se trabajó la forma de mostrar las piezas.
No solo el diseño plano, sino aplicado en contexto real: carta sobre mesa, menú del día enmarcado, tarjeta en mano, fachada visible.
Se eliminan fondos neutros artificiales y composiciones flotantes.
Ahora todo se muestra como se usaría de verdad.
El resultado: el cliente no imagina cómo quedaría.
Lo ve funcionando.







Cambios realizados
